Cuando tu oncólogo o radiólogo solicita una tomografía o una arteriografía, a menudo necesita inyectar un contraste yodado para que las imágenes se vean con claridad. Sin embargo, este contraste puede irritar las células del riñón y desencadenar la temida nefrotoxicidad por medios de contraste.
En este segundo capítulo de nuestra serie sobre salud renal oncológica conocerás por qué ocurre el daño, cómo identificarlo a tiempo y, sobre todo, qué pasos sencillos puedes seguir para minimizar el riesgo.
¿Qué es la nefrotoxicidad por medios de contraste?
La nefrotoxicidad por medios de contraste es una lesión renal aguda que aparece entre 24 y 72 horas después de recibir contraste yodado intravenoso o intra‑arterial. Se manifiesta, principalmente, como un aumento de la creatinina sérica y una caída en la tasa de filtración glomerular (TFG) sin otra causa aparente.
Aunque la mayoría de las veces se trata de un daño reversible, en personas con enfermedad renal crónica o con múltiples factores de riesgo puede provocar insuficiencia renal grave e, incluso, necesidad de diálisis. Por eso es fundamental que pacientes y familiares comprendan el problema y colaboren activamente con su equipo médico.
¿Por qué ocurre y quiénes están en riesgo?
El contraste yodado penetra en los túbulos renales, donde provoca estrés oxidativo y vasoconstricción de las arterias intrarrenales; esto reduce el aporte de oxígeno al tejido y favorece la muerte celular. El peligro aumenta cuando los riñones ya están debilitados por otras enfermedades o cuando el contraste se administra en grandes volúmenes.
Entre los grupos de mayor riesgo se encuentran las personas con enfermedad renal crónica, diabetes, hipertensión mal controlada, deshidratación, edad avanzada y, por supuesto, quienes necesitan estudios frecuentes por cáncer en Santo Domingo, donde el acceso a seguimiento nefrológico puede variar.
Mecanismos fisiopatológicos
Los procesos clave que explican la nefrotoxicidad por medios de contraste incluyen:
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- Vasoconstricción renal aguda que reduce el flujo sanguíneo medular.
- Estrés oxidativo por radicales libres que dañan la membrana tubular.
- Osmolaridad elevada del contraste que desencadena inflamación y necrosis tubular.
- Formación de cilindros intratubulares que obstruyen el filtrado.
Tras la exposición, estos mecanismos se combinan para disminuir la TFG y elevar la creatinina. Posteriormente, la recuperación depende de la reserva funcional previa y de las medidas de protección iniciadas.
Manifestaciones clínicas
Al principio es posible que no sientas ningún síntoma. El primer indicio suele ser un análisis de sangre que muestra creatinina elevada. Conforme avanza la lesión pueden aparecer náuseas, fatiga, hinchazón en piernas y párpados, así como orina espumosa o de volumen reducido.
Reconocer estas señales tempranas y reportarlas facilita intervenciones oportunas, evitando que el deterioro renal acelere o complique tu tratamiento contra el cáncer.
Diagnóstico de la nefrotoxicidad por medios de contraste
El diagnóstico se basa en el aumento de la creatinina sérica ≥0,3 mg/dl (o > 50 % del valor basal) dentro de las 48 – 72 h posteriores al contraste. La medición de la TFG estimada y la revisión de la diuresis completan la valoración inicial.
En ocasiones se solicitan pruebas de imagen con protocolos de baja dosis de contraste o, preferiblemente, sin contraste adicional para descartar otras causas de lesión. Un análisis de orina puede mostrar cilindros granulosos y proteínas, pero lo más importante es comparar con tus valores previos para detectar cambios sutiles.

Tratamiento y manejo
Las estrategias de prevención y manejo incluyen:
- Hidratación adecuada (suero fisiológico intravenoso 1 ml/kg/h) antes y después del estudio.
- Reducción del volumen o concentración del contraste y uso de agentes de baja osmolaridad.
- Suspensión temporal de fármacos nefrotóxicos como AINE o metformina, según indicación médica.
- Ajuste individual de dosis en pacientes con TFG < 60 ml/min/1,73 m².
- Monitorización intensiva de creatinina y electrolitos durante las primeras 72 h.
Aplicar estas cinco medidas en conjunto reduce la incidencia de lesión y acelera la recuperación renal si ocurre daño. Una vez establecida la nefrotoxicidad, el tratamiento es principalmente de soporte, corrigiendo deshidratación, alteraciones electrolíticas y, en casos extremos, iniciando diálisis temporal.
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La clave está en actuar antes de que se produzca la lesión: evaluación nefrológica previa, hidratación planificada y seguimiento posterior son tu mejor defensa.
Prevención y cuidados posteriores
Más del 80 % de los casos de nefrotoxicidad por medios de contraste se pueden evitar con protocolos simples. Asegúrate de:
- Mantener una ingesta generosa de agua el día anterior y las 24 h siguientes al estudio.
- Informar a tu médico si tomas metformina, AINE u otros fármacos que comprometen el riñón.
- Preguntar por alternativas de imagen sin contraste cuando la indicación lo permita.
Después del procedimiento, realiza tus controles de creatinina según lo programado y comunica cualquier síntoma nuevo. Visitas de seguimiento con la Dra. Elizabeth Villanueva completan la estrategia integral de nefroprotección.
Conclusión
La nefrotoxicidad por medios de contraste no tiene por qué convertirse en un obstáculo en tu lucha contra el cáncer. Con evaluación previa, hidratación dirigida y vigilancia estrecha, puedes someterte a estudios radiológicos con confianza y mantener la función de tus riñones en óptimas condiciones. Este artículo es informativo y no sustituye una valoración individual; ante dudas o síntomas, consulta de inmediato a tu especialista.
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