Si vives con diabetes, tus riñones están trabajando bajo presión aunque no lo sientas. Es una de las conversaciones que más repito en mi consulta como nefróloga, porque el daño renal por diabetes avanza en silencio durante años y, cuando da síntomas, muchas veces ya perdimos terreno que pudimos haber protegido.

Te lo digo con una cifra que ordena las prioridades. Según la National Kidney Foundation, la diabetes y la hipertensión juntas causan o contribuyen a dos de cada tres casos nuevos de insuficiencia renal, y la diabetes es la causa más frecuente de enfermedad renal. No es un factor de riesgo más entre otros, es de lejos lo que más lleva a que un riñón pierda su función poco a poco. Y lo importante es esto: con controles a tiempo y decisiones sencillas, ese proceso se puede frenar.

En este artículo te explico, en lenguaje claro, cómo la diabetes afecta tus riñones, en qué momento aparece el daño, qué señales y qué exámenes lo detectan temprano, y qué puedes hacer desde hoy para proteger tu función renal.

¿Cómo daña la diabetes a los riñones?

Los riñones filtran la sangre a través de millones de unidades diminutas llamadas glomérulos. Cada uno es una red de vasos sanguíneos muy finos, y ahí está el problema: el azúcar alto de forma sostenida daña esos vasos pequeños en todo el cuerpo, incluidos los del riñón.

Cuando la glucosa permanece elevada durante años, esos filtros se vuelven porosos y empiezan a dejar escapar proteínas que deberían quedarse en la sangre. Al mismo tiempo, el riñón se ve forzado a trabajar de más para compensar, y con el tiempo esa sobrecarga lo desgasta. A este daño renal causado por la diabetes lo llamamos nefropatía diabética, y es un proceso gradual, no un evento que ocurre de un día para otro.

Hay un detalle que suele sorprender a mis pacientes. El daño no empieza cuando la creatinina sale alta en el examen de sangre. Empieza mucho antes, cuando el riñón todavía filtra bien pero ya está dejando escapar pequeñas cantidades de una proteína llamada albúmina. Por eso, esperar a que la creatinina se altere para preocuparse es esperar demasiado.

Nefropatía diabética: por qué avanza en silencio

La característica más traicionera de la enfermedad renal por diabetes es que casi no da síntomas en sus etapas iniciales. Una persona puede tener el riñón deteriorándose durante años y sentirse perfectamente bien.

El daño progresa por etapas. Primero aparece la albúmina en la orina en cantidades muy pequeñas, algo que solo se detecta con un examen específico. Con el tiempo, esa fuga de proteína aumenta, la capacidad de filtración empieza a bajar, y la creatinina en sangre comienza a subir. En las fases más avanzadas es cuando aparecen la hinchazón, el cansancio y los demás síntomas que el paciente sí nota.

Aquí quiero ser honesta sobre un matiz que a veces se simplifica de más. En la diabetes tipo 2, la albúmina en la orina puede aparecer cuando la creatinina y la filtración todavía se ven normales, y por eso es una señal de alerta temprana muy valiosa. No siempre ocurre en ese orden: algunas personas desarrollan daño renal sin que la albúmina se eleve primero, así que lo prudente es vigilar los dos marcadores y no confiar en uno solo. Lo que sí es cierto en ambos escenarios es que tenemos una ventana para actuar, pero solo si buscamos el problema de forma activa en vez de esperar a los síntomas.

Señales de alerta que no debes ignorar

Como el daño renal por diabetes es silencioso, las señales visibles suelen aparecer cuando la enfermedad ya avanzó. Aun así, conviene conocerlas, porque cualquiera de ellas en una persona con diabetes es motivo para consultar sin demora:

  • Orina espumosa o con burbujas que no se disuelven, un signo de que se está escapando proteína en la orina.
  • Hinchazón en pies, tobillos, manos o alrededor de los ojos, por la retención de líquidos y sodio.
  • Cansancio persistente y falta de energía que no mejora con el descanso.
  • Cambios en la frecuencia o el aspecto de la orina, sobre todo por las noches.
  • Presión arterial cada vez más difícil de controlar, incluso con medicación.

Si tienes diabetes y notas una o varias de estas señales, no las atribuyas al cansancio normal ni las dejes pasar. No son un diagnóstico por sí solas, pero sí una razón clara para que un especialista evalúe tu función renal.

Los exámenes que detectan el daño a tiempo

La buena noticia es que no dependemos de los síntomas para saber cómo están tus riñones. Con dos pruebas sencillas y económicas podemos detectar el daño en etapas en las que todavía se puede frenar.

La primera es la albúmina en orina, generalmente medida como cociente albúmina/creatinina (RAC) en una muestra simple. Es el examen que descubre la fuga de proteína en su fase más temprana, cuando todo lo demás parece normal. La segunda es la creatinina en sangre con cálculo de la tasa de filtración glomerular (TFG), que estima qué tan bien están filtrando tus riñones.

Mi recomendación como nefróloga es concreta: toda persona con diabetes debería hacerse estos dos exámenes al menos una vez al año, y con más frecuencia si ya hay alteraciones o si la diabetes lleva muchos años. La combinación de ambos nos da un mapa claro de la situación y nos permite ajustar el tratamiento antes de que el daño sea irreversible. Cuando estos valores empiezan a moverse, es momento de intensificar la protección renal, no de esperar.

Diabetes e hipertensión: la combinación que más daña el riñón

Si la diabetes es la causa más frecuente de enfermedad renal, la hipertensión es su cómplice más peligroso. Rara vez veo una sin la otra, y juntas aceleran el deterioro mucho más rápido que cualquiera por separado.

El motivo es que ambas atacan el mismo blanco. La diabetes daña los vasos pequeños del riñón por dentro, y la presión alta los somete a una fuerza mecánica constante que termina de deteriorarlos. Es un círculo que se retroalimenta, porque el riñón dañado a su vez contribuye a subir la presión. Por eso, en una persona con diabetes, controlar la presión arterial es tan importante como controlar el azúcar. Si quieres entender mejor este lado de la historia, lo explico en detalle en el artículo sobre cómo la hipertensión daña los riñones.

Cuando la función renal ya está comprometida y no se protege a tiempo, el camino puede llevar a una enfermedad renal crónica avanzada. Ese es exactamente el desenlace que buscamos evitar, y en la gran mayoría de los casos se puede.

Cómo proteger tus riñones si tienes diabetes

Esta es la parte que más me gusta, porque aquí el paciente tiene poder real. La nefropatía diabética se puede prevenir y, si ya empezó, su avance se puede frenar de forma significativa. Estas son las medidas que de verdad mueven la aguja:

  • Controla tu glucosa de forma sostenida. No se trata de un buen día aislado, sino de mantener el azúcar en rango la mayor parte del tiempo. Cada punto de mejora sostenida cuenta para tus riñones.
  • Cuida tu presión arterial con la misma seriedad que el azúcar. En diabetes, una presión bien controlada protege el riñón de forma directa.
  • Modera el sodio en tu alimentación. Las guías KDIGO 2024 sugieren mantener el consumo de sodio por debajo de 2 gramos al día en personas con enfermedad renal, aproximadamente una cucharadita de sal al día. Para saber qué alimentos dominicanos te conviene elegir, puedes apoyarte en nuestra app gratuita Mi Dieta Renal.
  • Mantente bien hidratado y ve al baño cuando lo necesites. El agua ayuda a tus riñones a hacer su trabajo.
  • Evita el uso frecuente de antiinflamatorios sin supervisión. Los AINEs como el ibuprofeno, tomados de forma habitual, pueden dañar un riñón ya vulnerable.
  • Hazte los chequeos renales cada año, aunque te sientas bien. Es la única forma de detectar el problema mientras todavía es reversible.

Ninguna de estas medidas es complicada, pero juntas hacen una diferencia enorme en el largo plazo. Si quieres profundizar en los hábitos que protegen tu función renal día a día, los reuní todos en la guía sobre cómo cuidar tus riñones. Cuidar tus riñones cuando tienes diabetes no es un esfuerzo aparte, es parte del mismo cuidado que ya le das a tu salud.

Tratamientos que hoy ayudan a frenar el daño renal

Hay algo esperanzador que quiero que sepas: proteger los riñones en la diabetes ya no depende solo de controlar el azúcar y la presión. En los últimos años, la investigación médica ha demostrado que existen tratamientos capaces de enlentecer el daño renal, y hoy están disponibles en el país. Entre ellos están los inhibidores de SGLT2, como la dapagliflozina y la empagliflozina, que en estudios clínicos amplios mostraron reducir la progresión de la enfermedad renal, y la finerenona, un antagonista no esteroideo del receptor de mineralocorticoides que ayuda a disminuir la pérdida de proteína en la orina y a proteger la función renal en personas con diabetes.

Ahora, quiero ser muy clara en algo, porque a veces se malinterpreta. Estos tratamientos no corrigen el daño ni curan la enfermedad. Solo logran que avance más despacio. Que existan no es un permiso para descuidarse: no reemplazan el control de la glucosa, la presión, la alimentación ni los chequeos regulares, sino que los complementan, y el peso de ese cuidado sigue dependiendo en buena parte de ti. Además, no son medicamentos para tomar por cuenta propia. Si son apropiados para tu caso, y de qué manera, es una decisión que corresponde a tu médico tratante luego de evaluarte.

Preguntas frecuentes sobre diabetes y riñones

¿Todas las personas con diabetes van a tener problemas de riñón?

No necesariamente. El riesgo es real y elevado, pero no es un destino inevitable. Un buen control de la glucosa y la presión, junto con chequeos anuales, reduce mucho la probabilidad de desarrollar daño renal significativo.

¿La nefropatía diabética se puede revertir?

En etapas muy tempranas, cuando solo hay microalbuminuria, el daño puede estabilizarse e incluso mejorar con un buen control. Una vez que la función renal cae de forma sostenida, el daño establecido no suele revertirse por completo, pero sí se puede frenar su avance y mantener una buena calidad de vida por muchos años.

¿Cada cuánto debo revisarme los riñones si tengo diabetes?

Como mínimo una vez al año, con albúmina en orina y creatinina con TFG. Si ya hay alteraciones, si la diabetes lleva muchos años o si además tienes hipertensión, tu médico puede indicar controles más frecuentes.

¿La comida puede ayudar a proteger mis riñones?

Sí, y bastante. Reducir el sodio, moderar las proteínas de origen animal y elegir alimentos según su contenido de potasio y fósforo alivia la carga de trabajo del riñón. Una herramienta como Mi Dieta Renal facilita esas decisiones con alimentos dominicanos.

¿Puedo darme cuenta solo por cómo me siento?

No es confiable. La enfermedad renal por diabetes casi no da síntomas hasta etapas avanzadas, por eso los exámenes de rutina son insustituibles. Sentirte bien no garantiza que tus riñones estén bien.

Tener diabetes no significa que vas a perder tus riñones. Significa que necesitas prestarles atención de forma proactiva, con controles a tiempo y hábitos que están a tu alcance. Si vives con diabetes y quieres saber cómo están tus riñones, o si tus resultados te generan dudas, no dudes en agendar una consulta. Juntos podemos evaluar tu caso y diseñar un plan que proteja tu función renal a largo plazo.

Aviso médico: Este contenido tiene fines educativos e informativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento médico profesional. Ante cualquier duda sobre su salud, consulte a su médico.

Sobre la autora: La Dra. Elizabeth Villanueva es nefróloga y médico internista, dedicada al cuidado de pacientes con enfermedad renal crónica, diabetes con compromiso renal e hipertensión en República Dominicana.

Fuentes:

  • National Kidney Foundation. Kidney Disease Fact Sheet. https://www.kidney.org/about/kidney-disease-fact-sheet
  • KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of CKD (Rec. 3.3.2.1). https://kdigo.org/wp-content/uploads/2024/03/KDIGO-2024-CKD-Guideline.pdf
  • Albuminuria and structural damage in type 2 diabetes (PMC6551789). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6551789/
  • Non-albuminuric diabetic kidney disease (PMC10216614). https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10216614/

¿Te preocupa tu salud renal?

Agenda una consulta con la Dra. Elizabeth Villanueva, nefróloga en Santo Domingo.

Agendar mi cita