La consulta de trasplante renal marca un punto de inflexión para muchas personas con enfermedad renal crónica avanzada. No se trata solo de agregar tu nombre a una lista de espera; se trata de evaluar a profundidad tu condición clínica, tus expectativas y tu preparación física y emocional para recibir un nuevo órgano. Esta evaluación está pensada para pacientes que ya están en diálisis, o que están por iniciarla, así como para quienes han sido referidos por su nefrólogo al detectar que la función renal ha disminuido significativamente.
Si estás leyendo esto porque tú o un ser querido han sido orientados hacia un posible trasplante, este artículo te ayudará a entender qué implica esa primera consulta, cómo prepararte y por qué es tan importante dar el paso a tiempo.
¿Qué es la consulta de trasplante renal?
La consulta de trasplante renal es una evaluación médica integral que tiene como objetivo determinar si una persona con insuficiencia renal avanzada es apta para recibir un riñón nuevo, ya sea de un donante vivo o fallecido.
No es una cita rutinaria, ni un trámite burocrático. Es una revisión completa del estado de salud general, con análisis clínicos, pruebas inmunológicas, valoración de riesgos y explicación detallada del procedimiento. Es también un momento clave para que el paciente resuelva dudas, comprenda los pasos que vienen y se involucre activamente en su tratamiento.
Lo que se busca con esta consulta no es solo saber si eres candidato, sino prepararte correctamente para que el trasplante, cuando ocurra, tenga las mejores posibilidades de éxito.
¿Quiénes son candidatos y cuándo acudir?
El trasplante renal se considera cuando el filtrado glomerular (FG) cae por debajo de 15 ml/min, y especialmente si ya estás en diálisis o tu calidad de vida se ha visto seriamente afectada. También es una opción válida si tienes factores que dificultan continuar con hemodiálisis o diálisis peritoneal.
Sin embargo, una consulta de trasplante no debe postergarse hasta que estés gravemente enfermo. Iniciar el proceso mientras aún tienes cierta estabilidad física y emocional te brinda más alternativas: puedes optar por un donante vivo, realizar exámenes con calma y evitar hospitalizaciones prolongadas.
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En resumen, si ya te han hablado de enfermedad renal crónica en etapa 4 o 5, o si estás agotado por la diálisis, ha llegado el momento de agendar esta consulta.

Proceso paso a paso
Historia clínica y exploración física
Se recopila tu historia médica detallada: diagnóstico original, tiempo en diálisis, comorbilidades (diabetes, hipertensión, lupus), medicamentos actuales y antecedentes quirúrgicos. Luego, se realiza una exploración física para identificar signos de sobrecarga de líquidos, infecciones o problemas cardíacos evidentes.
Exámenes de laboratorio e inmunológicos
Se solicitan pruebas completas de sangre y orina, incluyendo: hemograma, función renal y hepática, pruebas virales (hepatitis B y C, VIH), anticuerpos HLA, grupo sanguíneo y niveles de anticuerpos contra tejidos ajenos (PRA).
Estas pruebas permiten establecer tu perfil inmunológico y anticipar el nivel de compatibilidad con posibles donantes.
Estudios cardiológicos e imágenes
Un electrocardiograma, ecocardiograma y, en algunos casos, una prueba de esfuerzo o cateterismo permiten verificar que el corazón está en condiciones de tolerar la cirugía. También se realizan radiografías, tomografías y ecografías para estudiar el abdomen, los vasos sanguíneos y el estado de tus órganos.
Valoraciones multidisciplinarias
Es probable que también seas valorado por especialistas como cardiólogo, endocrinólogo, psicólogo, odontólogo y nutricionista. Estas evaluaciones buscan descartar focos de infección, evaluar tu estado emocional y confirmar que puedes seguir un régimen de inmunosupresión a largo plazo.
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Revisión y aprobación por comité de trasplante
Cuando todos los estudios están listos, tu caso se presenta ante un comité de trasplante renal, un grupo médico que revisa los resultados y decide si estás en condiciones de ingresar al programa. Si se aprueba, puedes ser inscrito en lista nacional o avanzar con el proceso de donación en caso de tener un familiar compatible.
Beneficios de una evaluación temprana
Una consulta de trasplante a tiempo puede:
- Reducir el tiempo en lista de espera.
- Darte la oportunidad de recibir un riñón de donante vivo.
- Evitar complicaciones graves asociadas a la diálisis prolongada.
- Mejorar tus niveles de energía y tu capacidad para trabajar, estudiar o cuidar de tu familia.
- Optimizar tu pronóstico a mediano y largo plazo.
Además, recibir un trasplante antes de estar en diálisis se ha asociado con mejores resultados, menor riesgo cardiovascular y mayor duración del injerto.
Posibles contraindicaciones y preparación
Hay ciertas condiciones que pueden impedir o posponer un trasplante renal, como:
- Infecciones activas.
- Cáncer sin tratar o en vigilancia cercana.
- Enfermedad cardíaca grave no controlada.
- Adicciones activas o falta de adherencia al tratamiento.
Sin embargo, muchas de estas condiciones no son definitivas. Si se detectan a tiempo, pueden tratarse y controlarse.
Mientras te preparas, es fundamental mantener un estilo de vida adecuado:
- Alimentación: baja en sodio, fósforo y potasio.
- Ejercicio regular: adaptado a tu condición física.
- Control de presión y glucosa: siguiendo al pie de la letra tu tratamiento.
- Cumplimiento de citas médicas y seguimiento psicológico si es necesario.