Ácido úrico alto: qué significa, por qué sube y cómo cuidar tus riñones
Recibes tus análisis de sangre y ves que el ácido úrico aparece elevado. Es un hallazgo muy común, sobre todo en hombres, y muchas personas asumen que lo único que puede pasar es un ataque de gota. La realidad es más amplia. El ácido úrico alto puede pasar años sin dar síntomas, y mientras tanto puede dañar los riñones de forma silenciosa, formar cálculos y contribuir a la hipertensión.
El ácido úrico es un producto natural del metabolismo. Cuando el cuerpo procesa unas sustancias llamadas purinas, que provienen tanto de la propia degradación celular como de ciertos alimentos, produce ácido úrico. Los riñones se encargan de eliminar la mayor parte por la orina. Cuando este equilibrio se rompe, ya sea porque se produce demasiado, se elimina poco o ambas cosas, sube en sangre y aparece la hiperuricemia. La Dra. Elizabeth Villanueva, nefróloga e internista en Santo Domingo, suele explicar a sus pacientes que un ácido úrico alto sostenido en el tiempo merece la misma atención que una hipertensión o una glucosa elevada, aunque no duela.
En este artículo te explico qué significa un ácido úrico alto, por qué sube, cómo puede afectar tus riñones, cuándo hay que tratarlo y qué cambios de estilo de vida ayudan.
Cuándo se considera ácido úrico alto
El rango de referencia habitual en los laboratorios es aproximadamente hasta 7 mg/dL en hombres y hasta 6 mg/dL en mujeres antes de la menopausia. Los valores pueden variar un poco entre laboratorios. Lo que a la nefrología nos interesa además del rango de referencia es el umbral biológico: cuando el ácido úrico supera aproximadamente 6.8 mg/dL, el cuerpo pierde la capacidad de mantenerlo disuelto en sangre y empieza a formar cristales de urato. Esos cristales son los que causan el daño articular y renal.
Muchas personas viven con hiperuricemia sin síntomas. No todas van a desarrollar gota o cálculos, pero el riesgo aumenta cuanto más alto está el valor y cuanto más tiempo lleva elevado.
Por qué sube el ácido úrico
Las causas se agrupan en tres grandes bloques.
Producción aumentada. Cuando el cuerpo genera más ácido úrico del que puede eliminar. Aquí entran las dietas ricas en carnes rojas y vísceras, el consumo de mariscos, el alcohol y sobre todo las bebidas azucaradas con fructosa. También situaciones en las que se destruyen muchas células a la vez, como algunos tratamientos oncológicos. En el artículo sobre síndrome de lisis tumoral explico este escenario específico.
Eliminación disminuida. El riñón elimina cerca del 60% al 70% del ácido úrico. Cuando su función se ve comprometida, o cuando ciertos medicamentos alteran el manejo tubular, el ácido úrico se acumula. Diuréticos tiazídicos, algunos antihipertensivos, la aspirina en dosis bajas, la ciclosporina y la insuficiencia renal crónica son causas frecuentes de eliminación disminuida.
Combinación con síndrome metabólico. La obesidad, la resistencia a la insulina y la hipertensión suelen asociarse con hiperuricemia. No es casualidad: comparten mecanismos. En consulta veo que muchas personas con ácido úrico alto también tienen presión arterial elevada, triglicéridos altos y sobrepeso.
Cómo el ácido úrico alto daña los riñones
Aquí cambio el enfoque hacia el terreno del nefrólogo. Un valor elevado sostenido no es solo una cifra en el laboratorio, es un factor de riesgo activo para el riñón.
Tres consecuencias renales aparecen con frecuencia:
Cálculos de ácido úrico. Cuando el ácido úrico en la orina supera cierto umbral y el pH urinario es ácido, cristaliza y forma cálculos. Estos cálculos representan aproximadamente entre el 7% y el 10% de todas las litiasis renales, según la serie que se consulte. Suelen ser recurrentes en personas con hiperuricemia crónica y en pacientes con síndrome metabólico. Si quieres entender mejor los distintos tipos de cálculos, tenemos un artículo sobre tipos de cálculos renales.
Nefropatía por ácido úrico. Cuando los cristales se depositan en el tejido renal mismo, aparece una nefropatía crónica que va deteriorando la función renal poco a poco. Suele ser silenciosa hasta etapas avanzadas.
Contribución al deterioro de la función renal. Estudios recientes sugieren que un ácido úrico crónicamente elevado se asocia con mayor riesgo de progresión de la enfermedad renal crónica, aunque el papel del tratamiento específico sigue en debate. En pacientes con ERC establecida, el manejo del ácido úrico se individualiza.
Además del daño renal directo, el ácido úrico alto se ha asociado con hipertensión arterial de aparición temprana, sobre todo en adolescentes y adultos jóvenes. Si tienes presión alta y ácido úrico elevado, ambos temas se abordan juntos. Te recomiendo leer cómo afecta la hipertensión a los riñones.
Síntomas que pueden aparecer
En la mayoría de los casos, la hiperuricemia es asintomática. Cuando da la cara, lo hace de tres formas.
Ataque de gota. Dolor intenso, súbito, en una articulación (típicamente el dedo gordo del pie), con enrojecimiento, calor y a veces fiebre. Es un cuadro dramático, con dolor muy intenso, que suele mejorar en días con tratamiento adecuado.
Cólico renal. Dolor súbito e intenso en el flanco, que puede irradiar a la ingle, a veces con sangre en la orina o náuseas. Sucede cuando un cálculo de ácido úrico se desplaza por el uréter. Si quieres entender mejor cómo se manifiesta este cuadro y cómo distinguirlo, tenemos un artículo sobre dolor de espalda y riñones: cómo distinguirlo.
Tofos. Depósitos de cristales de urato que se forman bajo la piel, típicamente en orejas, codos o pies, en personas con gota avanzada de larga evolución sin tratar.
Cuándo se debe tratar y con qué
No toda hiperuricemia se trata con medicamentos. Las guías de la Sociedad Americana de Reumatología (ACR 2020) recomiendan de forma fuerte iniciar tratamiento hipouricemiante cuando hay:
- Ataques de gota recurrentes (dos o más al año)
- Presencia de tofos
- Evidencia radiográfica de daño articular por gota
Además, en pacientes con un primer ataque de gota que además tienen enfermedad renal crónica moderada o severa, o cálculos renales de ácido úrico, la ACR sugiere condicionalmente iniciar el tratamiento. En pacientes con hiperuricemia asintomática, sin gota ni complicaciones, las guías actuales recomiendan en contra del tratamiento farmacológico rutinario, y la conducta habitual son cambios de estilo de vida y control periódico. La decisión se individualiza en cada paciente.
Los medicamentos que usamos son principalmente:
- Alopurinol. El más usado. Bloquea la producción de ácido úrico. Requiere ajuste de dosis en enfermedad renal y monitoreo inicial.
- Febuxostat. Alternativa cuando el alopurinol no es tolerado o insuficiente.
- Uricosúricos (probenecid, benzbromarona en algunos países). Aumentan la eliminación renal, no se usan si hay antecedente de cálculos renales.
Durante los ataques agudos de gota, el enfoque inmediato es controlar la inflamación con antiinflamatorios, colchicina o corticoides, dependiendo del caso. Durante mucho tiempo la práctica fue esperar a que el brote resolviera antes de iniciar el tratamiento hipouricemiante. Las guías actuales de la ACR permiten iniciarlo durante el brote si se cubre bien con antiinflamatorio, aunque la decisión se toma en conjunto con el médico según el caso.
Cambios de estilo de vida que ayudan
Para muchos pacientes, sobre todo con valores moderadamente elevados y sin complicaciones, los cambios de estilo de vida ayudan a bajar el ácido úrico de forma modesta, en la mayoría de los estudios menos de 1 mg/dL. Rara vez es suficiente por sí solo para normalizar valores muy altos, pero sí es un pilar del manejo. Los cambios más útiles son:
- Hidratación abundante. Beber suficiente agua favorece la eliminación de ácido úrico por la orina y previene la formación de cálculos. Al menos 2 litros al día en la mayoría de los pacientes, salvo indicación distinta.
- Reducir bebidas azucaradas y jugos con fructosa. Es probablemente el cambio dietético con más impacto. La fructosa aumenta directamente la producción de ácido úrico.
- Moderar carnes rojas y vísceras. No hace falta suprimirlas por completo, pero sí evitar excesos.
- Reducir el alcohol. Especialmente cerveza y licores fuertes. El vino tinto en cantidad moderada tiene menor impacto.
- Perder peso si hay obesidad. Reducir peso ayuda al ácido úrico y a la resistencia a la insulina, que suele coexistir.
- Cuidar los lácteos bajos en grasa y las frutas. Se asocian con menor riesgo de gota. Café en cantidad moderada también parece favorable.
Las dietas extremas o los ayunos prolongados pueden paradójicamente elevar el ácido úrico. Un cambio sostenido y moderado en el estilo de vida es lo que funciona.
Cuándo consultar a un nefrólogo
No todo ácido úrico alto necesita ver a un nefrólogo. Muchos casos los maneja tu médico general o un reumatólogo cuando hay gota. La consulta con nefrología suele ser útil cuando:
- Has tenido cálculos renales de ácido úrico
- Tienes hiperuricemia con creatinina elevada o TFG disminuida
- La hiperuricemia coexiste con hipertensión difícil de controlar
- Sospecha de nefropatía por ácido úrico
- Necesitas iniciar tratamiento hipouricemiante y tienes enfermedad renal
Si te interesa entender mejor cuándo consultar con un nefrólogo, tenemos un artículo dedicado a cuándo consultar a un nefrólogo.
Preguntas frecuentes
¿Un ácido úrico alto siempre da gota?
No. Muchas personas viven con hiperuricemia sin síntomas articulares. Cuanto más alto y más tiempo lleva elevado, mayor el riesgo. Pero no es una relación lineal ni obligatoria.
¿Puedo bajar el ácido úrico solo con dieta?
En muchos casos, un cambio sostenido de estilo de vida baja el ácido úrico de forma modesta, generalmente menos de 1 mg/dL, lo cual puede ser suficiente en pacientes con valores solo levemente elevados. En casos más severos o con complicaciones, hace falta también medicamento.
¿Los cálculos renales de ácido úrico se ven en el ultrasonido?
A veces sí, pero pueden ser más difíciles de detectar que los cálculos de calcio. En casos de sospecha alta se usa la tomografía sin contraste, que es el estudio más sensible.
¿El ácido úrico alto da síntomas en los riñones?
En etapas tempranas suele ser silencioso. Cuando aparecen síntomas, suelen ser cólicos renales por cálculos, hematuria, o hallazgos indirectos como creatinina elevada en un chequeo. Por eso el seguimiento en pacientes con hiperuricemia crónica es tan importante.
¿Se puede eliminar el ácido úrico con remedios caseros?
Hay estilos de vida que ayudan, como beber suficiente agua, moderar alcohol y bebidas azucaradas, y perder peso si hay obesidad. Pero los remedios que prometen “eliminar” el ácido úrico rápidamente no tienen respaldo. Los casos con complicaciones necesitan tratamiento médico.
Cuándo consultar con la Dra. Villanueva
Si tienes ácido úrico alto y además hipertensión, diabetes, antecedente de cálculos renales o creatinina elevada, es momento de una evaluación nefrológica. En consulta revisamos tus análisis, ajustamos hidratación, dieta y, si hace falta, el tratamiento farmacológico, siempre pensando en proteger tu riñón a largo plazo.
Puedes solicitar tu cita o escribirnos por WhatsApp para coordinar tu evaluación.
La Dra. Elizabeth Villanueva es nefróloga e internista, especializada en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades renales, incluyendo la hiperuricemia y sus complicaciones renales. Su consultorio está en Av. Independencia esq. José Joaquín Pérez, Edificio 2, Piso 5, Of. 23, Santo Domingo.
Aviso médico: Este artículo tiene fines educativos e informativos. No sustituye la consulta médica profesional, el diagnóstico ni el tratamiento. Si tienes ácido úrico alto o síntomas que te preocupan, consulta a un profesional de la salud. Las recomendaciones aquí expuestas son generales y pueden no aplicar a todos los casos.